Opinión 5 junio 2017

La era de la vivienda. Créditos y futuro

La industria de la construcción y toda la cadena de valor que integra el mercado inmobiliario es uno de los pilares más importantes de la economía nacional y de muchos países desarrollados.

Pero más allá de que en las últimas décadas el sector ha tenido sus altibajos por cuestiones socioeconómicas y políticas, podemos afirmar que esta industria ha crecido y se ha desarrollado históricamente por el factor confianza. Y este factor trascendental se construye a partir de políticas públicas que potencian la inversión y el desarrollo. 

En nuestro país, a mediados de 2016 comenzó una de las etapas más importantes e históricas del mercado inmobiliario y de la construcción porque empezó a consolidarse la confianza debido a que Argentina demostró ser un país serio y previsible, terreno propicio para atraer la mirada de inversores locales e internacionales en materia de real estate.

Pero también debemos comprender que muchos habitantes de nuestro país han sido en, al menos las últimas cuatro décadas, meros espectadores de este escenario, simplemente por la falta de herramientas posibles y determinantes para el acceso a la vivienda.

Esa ilusión de acceso a la casa propia de a poco se fue transformando en realidad, esas herramientas crediticias están dando origen a la toma de créditos a 30 años en donde la cuota mensual se asimila a un alquiler con condiciones sumamente inclusivas y posibles, es decir destinados a sectores que realmente necesitan de la financiación para adquirir por primera vez su casa en cualquier punto del país.

Este importante programa de créditos no solo despertó el entusiasmo y las ilusiones de muchísimas familias sino también sorprendió a constructores, desarrolladores, inmobiliarios y todos los sectores pertenecientes a la cadena de valor del real estate por que por primera vez en muchos años tienen presente la posibilidad de financiamiento para el desarrollo de la construcción, con tasas y plazos totalmente atractivos que sin duda potenciarán el crecimiento de esta industria. Así se logra tanto del sector privado junto como del público dar comienzo a la era de la vivienda en la Argentina con el objetivo de cubrir la deuda histórica referente al déficit habitacional de los últimos cuarenta años.

Pero es importante comprender que la financiación que tiene como eje a la vivienda como política de Estado es solamente el comienzo del desarrollo y crecimiento de muchos sectores que integran la cadena de valor que a paso firme se irá consolidando con un beneficio directo a toda la población.

Si bien la política de vivienda es muy amplia debe estar direccionada a mejorar la calidad de vida de la gente, y que tengan acceso a un hogar de calidad y confort con un hábitat sustentable, esto no debe ser una situación de exclusividad. Cuando se toma a la vivienda como prioridad esa realidad es posible.

Como mencionaba al principio la variable más importante en esta alianza estratégica (entre lo público y lo privado) es la confianza tanto del desarrollador que decide avanzar en la construcción de viviendas como quien decide acceder a un crédito para hacer realidad el sueño de la casa propia.

Pero también hay que pensar herramientas para potenciar aún más el desarrollo de la producción e inversión en la vivienda como por ejemplo la hipoteca de bien futuro, las inversiones en metros cuadrados entre otras, como variables que cada día van a estar más presentes en una política que debe desarrollarse a corto, mediano y largo plazo.

Si bien el corto plazo es el hoy con la aprobación y la mudanza inmediata de quienes acceden a un crédito, también comenzarán a pensarse el desarrollo de nuevos barrios, ciudades satélites diagramadas desde el primer ladrillo y pasarán a ser las variables trascendentes logrado así calidad de vida, un fácil acceso a las principales urbes y una variable ecológica y de sustentabilidad.

Por Diego Fernando Migliorisi
Socio gerente de Migliorisi Propiedades
Corredor Inmobiliario Matr.Cucicba 263




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