Comunidad Real Estate - Momento de definición para el nuevo Código

Opinión 4 septiembre 2018

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Momento de definición para el nuevo Código

El jueves se vota en la Legislatura el proyecto oficialista del nuevo Código de Planeamiento Urbano para la ciudad de Buenos Aires. Esta propuesta desata polémicas entre desarrolladores, arquitectos, urbanistas y vecinos, si bien se da por descartada la aprobación en esta primera instancia. Al respecto, Gabriel Torraca, titular del estudio de Arquitectura Gatarqs y director de la desarrolladora GRID, aporta su mirada.

La ciudad de Buenos Aires, como toda gran urbe, está en un proceso de permanente desarrollo y crecimiento aparte de estar atravesada por los cambios inevitables que ordenan la vida moderna de sus habitantes y los millones que ingresan diariamente. Entendiendo el impacto de esos cambios, la modificación del Código de Planeamiento Urbano (CPU) vigente no solo es una necesidad bienvenida, es una obligación postergada de la Ciudad según los términos de la ley 2930 del Plan Urbano Ambiental (PUA) de 2008. Si decidimos debatir la ciudad deseada, no es posible sostener una norma que regula una realidad distinta que no resiste más parches.

El borrador del nuevo CPU está en permanente proceso de cambio desde su primera publicación. De su lectura pareciera existir una contradicción entre la voluntad de simplificar la interpretación de la norma al vecino, resumiendo en cinco alturas toda la edificabilidad y persiguiendo homogeneidad, desconociendo así el carácter heterogéneo existente que -desde mi punto de vista- nos debería orientar al tratamiento particularizado. Al mismo tiempo, parece virtuosa la incorporación de usos mixtos en las distintas áreas definidas, a diferencia de la situación actual.

Cabe mencionar que los cambios propuestos parecen impactar sólo en el 50% de la superficie de la Ciudad. El resto, zonificaciones (Ej. APH -U-) mantienen la normativa vigente aunque se estimula el desarrollo de los bordes, como avenida General Paz y Riachuelo.

Los proyectos que estamos analizando en el estudio siguen su proceso normal, aunque estos cambios generan incertidumbre que podrían llegar a decidir postergaciones no deseadas. El mayor problema se presenta para proyectos en etapa de búsqueda de suelo. En esos casos la especulación jugará un papel importante y sin dudas se postergarán decisiones, aunque no deberían descartarse las oportunidades que generarán estos cambios.

Según datos del propio Gobierno porteño, Buenos Aires cuenta con un volumen edificado de 104 millones de metros cuadrados pero la capacidad es de 200 millones. Hay mucho por hacer aún. El gran debate que se viene es cómo hacerlo. Si nos toca debatir una norma que nos oriente a la ciudad que consensuemos querer o, caso contrario, a agregar otro parche más.

Mientras tanto nuestra responsabilidad profesional debe comprometernos en el proceso de mejorar la Ciudad. Cuanto menos tiempo lleve este debate largamente postergado, más rápido podremos despejar las incógnitas que hoy nos preocupan y evitaremos así entrar en una etapa de confusión y especulación que durará lo que tarde en resolverse el nuevo Código Urbanístico.

 

* Por Gabriel Torraca, titular del estudio de Arquitectura Gatarqs y director de la desarrolladora GRID.

 



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