LCNI 26 junio 2018

Mercado Inmobiliario Brokers Digitales Tecnologia y mercado inmobiliario

Preparados para lo que vendrá: el bróker del futuro

Las nuevas tecnologías informáticas ya produjeron cambios irreversibles en la forma de comercializar propiedades. Convocados por LCNI, tres opinan sobre cómo deberán reconvertirse los agentes inmobiliarios de cara al futuro.

El tiempo es veloz, decía una vieja canción. Hasta hace unos 15 años, para vender una propiedad, los corredores inmobiliarios debían ocuparse de tareas como colocar un  cartel en la ventana, publicar avisos en los diarios y atender el teléfono de los interesados; tareas que carecían de cualquier soporte tecnológico y demandaban una considerable dedicación personal. Hoy, ya bien entrado el siglo XXI, y cuando la búsqueda por internet ya prácticamente desplazó –al menos en Buenos Aires- a la lectura de los clasificados, es lícito preguntarse por el futuro inmediato –si no el presente- de esta actividad. De hecho, hasta parece estar cuestión el régimen tradicional de comisiones u honorarios, emergente de una forma de trabajar que ya es historia o va camino de serlo.

“Sin duda, estamos ante la mayor transformación del corretaje inmobiliario en las últimas décadas. Hoy, por ejemplo, gracias al big data conocemos al cliente como nunca antes, y la tecnología nos permite efectuar online todos los pasos de una operación, incluso la reserva y el refuerzo”, cuenta Pablo Brodsky, socio fundador de Lugaren, empresa a la que él mismo define como “la primera inmobiliaria 100 por ciento online de América Latina”. En ella, el propietario-vendedor puede cargar la información de su propiedad en la plataforma web, mientras que los compradores, a su vez, pueden verla en la pantalla, recorrerla en un tour 360 grados y reservarla de inmediato con un click. A su vez, el bróker mantiene en oferta online en todas las webs de venta de inmuebles e incluso en las “polirrubro” como Mercado Libre.

En resumen, Brodsky asegura que hoy las nuevas tecnologías permiten dar “un servicio más eficiente y más barato”. En cuanto a la tarifa, explica que, en el caso de Lugaren, el vendedor no abona un porcentaje de la operación, como es usual,  sino “un precio fijo en cuotas mensuales sin interés”, mientras que el comprador paga un porcentaje menor al habitual y con las mismas facilidades. Optimista respecto al avance de la tecnología aplicada al sector inmobiliario, augura que más a mediano o largo plazo va a cambiar definitivamente la forma de trabajar. De todas formas, advierte que en el corto plazo, a modo de transición entre el paradigma actual y el futuro, va a existir “un modelo híbrido que combine las nuevas herramientas virtuales con un nivel de atención al cliente más parecido a un servicio de hotelería de cinco estrellas que a un vínculo comercial”.

Por lo pronto, es lícito preguntarse si la posible propagación este tipo de prácticas, por ahora muy novedosas y acotadas a unas pocas compañías con un alto desarrollo tecnológico, sumado al aterrizaje en suelo argentino de grandes firmas globales –o regionales- como Remax, Properati y otras, pueden hacer pensar en un posible ocaso de las inmobiliarias clásicas. Sobre este punto, Germán Gómez Picasso socio de Reporte Inmobiliario, invitado semanas atrás por LCNI a una jornada de debate sobre el futuro de la profesión inmobiliaria, optó por la cautela: “Todavía no hay un jugador tan importante en el mercado como para sacarle trabajo masivamente a las empresas ya establecidas, como ocurre con Uber en el caso de los taxis”, opinó el, en referencia a este caso testigo de una empresa virtual con reglas de juego propias.

De todas formas, destacó la omnipresencia de los nuevos brokers digitales, “jóvenes con dedicación exclusiva a las redes sociales que navegan y responden consultas todo el día”, en general bajo la franquicia de alguna inmobiliaria conocida. Pero advirtió que los más eficientes de ellos son “los que manejan muy bien una o dos redes, en lugar de utilizar en todas a la vez”, y lo interpretó como una nueva forma de enfocarse en un nicho de mercado: en este caso la preferencia por una red u otra. Incluso mencionó el caso de la desarrolladora Vizora, cuya titular, Milagros Brito, optó en los últimos tiempos por valerse de Instagram para mantener una presencia constante e las pantallas de los celulares y hoy tiene casi 30.000 seguidores –según precisó Gómez Picasso-, lo cual obviamente repercute en los negocios.

“Hoy los propios desarrolladores prefieren vender a través de las herramientas tecnológicas para tener un mejor control del proceso e información fidedigna en tiempo real sobre la cantidad de contactos, consultas y operaciones”, advirtió, y admitió que en esta carrera las inmobiliarias pueden llegar a perder la comercialización de las unidades a estrenar. Sin embargo, admitió también las ventajas que este nuevo escenario supone para los usuarios, tanto compradores como vendedores: “Las nuevas herramientas pueden ser muy útiles para que el público esté mejor informado sobre la reputación de los brokers, por ejemplo, gracias a los comentarios en las redes sociales de compraventa”, concluyó.

Pero está claro que, al menos a nivel global, la tecnología va por mucho más. Durante el mismo evento de LCNI, el arquitecto y desarrollador Iván Shumkov, de Nueva York, aseguró durante que en Estados Unidos la industria del real estate tiende a utilizar cada vez más recursos muy novedosos como la inteligencia artificial y el blockchain (cadena de bloques), y admitió que esto trajo aparejado “un gran ahorro de tiempo y dinero para una industria como la de la construcción, que es la más crece en todo el planeta y, paradójicamente, la que menos se vale de las nuevas tecnologías”.

Shumkov contó que, gracias a la inteligencia artificial, hoy es posible contar con grandes bases de datos (“market place”) de acceso o dominio público que permiten identificar información sensible para cada emprendimiento, como los mejores terrenos, empresas y profesionales: desde estudios de arquitectura hasta comercializadoras. “Cuando esto se generalice evitará muchos gastos de promoción o asistencia a congresos para dar a conocer lo que uno hace”, explicó.

Sobre la blockchain, que puede ser definida como una base de datos virtual, global y encriptada que sirve para realizar y registrar transacciones directamente entre particulares, sin la intervención de bancos ni otros intermediarios, Shumkov contó que ofrece la gran ventaja de que toda esa información puede ser “guardada en un dominio público”. Explicó que esto permite ganar muchísimo tiempo y dinero en pedidos de informes y otros trámites que “dificultan las operaciones y las encarecen hasta un diez por ciento”.

Advirtió que los corredores inmobiliarios –que por cierto eran amplia mayoría en el auditorio- tendrán que “prepararse para hacer frente a estos cambios en el futuro”, ya que, de no hacerlo, serán la principal víctima de estas nuevas herramientas. Aunque, como él mismo admitió, las plataformas de blockchain específicas para este rubro existen hasta ahora sólo en Nueva York, Londres y unas pocas ciudades más, la exposición de Shumkov aportó una clara visión anticipada sobre la evolución del real estate y el negocio de los bienes raíces para las próximas décadas.



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